Anoia ANO 021_Vilanova d’Espoia
Muntanya de Vilasseca. Muntanyes de Cabrera. Serra de Gramar. Roca Aguilera. Turó Rodó. Serra d’Orp
Vilanova d’Espoia — Coll de Frígols — Capellades — Coll de la Guixera — Sant Quintí de Mediona — Sant Joan de Mediona — Orpinell — Coll de Guix — Vilanova d’Espoia
Mapes Comarcals de Catalunya. Anoia 1:50.000. Institut Cartogràfic de Catalunya (ICC).
srv.icgc.cat/vissir3/
Resumen
Distancia:43 km
Desnivel:1180 m
Tiempo:4 h 30 min
Dificultad:media-difícil
Castillo de Mediona y despoblado de Orpinell
Una ruta fascinante que atraviesa dos comarcas, la Anoia y el Penedés, y nos descubre vestigios de otros tiempos. El Castillo de Mediona y el despoblado de Orpinell, hoy casi irreconocibles, son testigos silenciosos de un pasado rico y lleno de vida: masías abandonadas, bancales antiguos y barracas escondidas entre el verde de los árboles y la hiedra que las va engullendo poco a poco. Cada rincón cuenta la historia de quienes habitar... Castillo de Mediona y despoblado de Orpinell
Una ruta fascinante que atraviesa dos comarcas, la Anoia y el Penedés, y nos descubre vestigios de otros tiempos. El Castillo de Mediona y el despoblado de Orpinell, hoy casi irreconocibles, son testigos silenciosos de un pasado rico y lleno de vida: masías abandonadas, bancales antiguos y barracas escondidas entre el verde de los árboles y la hiedra que las va engullendo poco a poco. Cada rincón cuenta la historia de quienes habitaron este territorio, dejando un recuerdo vivo de comunidades que vivieron intensamente estos paisajes.
Desde la iglesia de Vilanova d’Espoia, perdemos altura hacia la llera del río de Agost, combinando senderos y pistas. En el horizonte, la silueta dentada del macizo de Montserrat nos acompaña a lo largo del recorrido desde distintos ángulos. Justo después de salir del río, en el Pla de la Garsa, encontramos una barraca de piedra seca de gran volumen y altura, en perfecto estado de conservación, donde se puede estar cómodamente de pie. Estas construcciones, junto con los viñedos –extensos en el Penedés pero también presentes en la Anoia– aparecen a lo largo de todo el recorrido. Algunas se conservan en muy buen estado, mientras que otras caen en el abandono debido al desuso de antiguas viñas o cultivos en zonas más montañosas.
En Coll de Frígols, con Capellades en el horizonte, un sendero nos baja hasta el pueblo, conocido por su larga tradición papelera que se remonta al siglo XVII. Durante los siglos XVIII y XIX, Capellades se convirtió en uno de los centros papeleros más importantes de España. Hoy encontramos empresas históricas de papel y el Museo del Molí Paperer, ubicado en un antiguo molino del siglo XVIII, que muestra la historia y las técnicas de la producción papelera tradicional.
Mientras subimos hacia el cementerio, podemos disfrutar de diversos picos lejanos como la Tossa d’Alp o el Puigllançada al norte y, remontando hacia las partes altas de las Montañas de Cabrera, el macizo de Montserrat se alza majestuoso sobre la llanura del sur, salpicada de pueblos que la animan. La frondosa arboleda es otro elemento común del trayecto: pinares abundantes en las vertientes fronterizas entre la Anoia y el Alt Penedés, con parcelas de tierras cultivables y viñedos que dejan al descubierto la diversidad del paisaje.
Cayemos en picado hacia la llanura del Penedés, densamente ocupada por viñedos y limitada al este por los relieves de Collserola, identificable por la torre Foster, y por el macizo del Garraf. Pedaleamos entre viñedos, descendiendo a veces hacia los fondos antes de remontar nuevamente hacia el llano. A las vistas de Sant Quintí de Mediona hacemos un desvío para evitar llegar por asfalto. En el pueblo destaca el antiguo priorato benedictino, fundado en el siglo XI, que jugó un papel clave en la vida religiosa, social y económica durante la Edad Media. Hoy todavía se pueden ver vestigios de esta historia en la iglesia parroquial, la Rectoría Vieja y la Plaza de los Abuelos.
Subimos hacia el congosto de la Riera de Mediona, un estrecho paso que separa Sant Quintí de Sant Joan de Mediona. Pedaleamos por un camino que sobrevuela el congosto por la margen izquierda, junto a las vertientes de Roca Aguilera. De repente, una imagen impactante capta la mirada: en pleno congosto se alza el Castillo de Mediona. Esta fortaleza medieval, con orígenes en los siglos X-XI, servía para controlar el territorio y proteger las rutas comerciales que atravesaban el valle. Su estructura está formada por muros robustos de piedra y una torre de vigilancia, y a pesar de los años y los episodios de guerra y abandono, conserva gran parte de su carácter defensivo, con almenas y elementos arquitectónicos típicos de la Edad Media.
Cuando dejamos atrás el congosto, Sant Joan de Mediona nos da la bienvenida. Comenzamos un largo recorrido por crestas y vaguadas que rodean la sierra de Orpinell, pedaleando entre pinares frondosos y antiguos bancales donde barracas de viña abandonadas nos hablan de antiguos habitantes y masías engullidas por la hiedra.
A medida que avanzamos, aparecen a la vista testimonios de otros tiempos: el núcleo abandonado de Orpinell y la Casa Alta de Feixes. Orpinell, antigua quadra del término de Mediona, conserva muros de su iglesia románica, documentada desde 1299. En el siglo XVI, la custodiaban los ermitaños deodatos, y el culto se mantuvo hasta 1885, dejando atrás un pasado de vida y comunidad.
La Casa Alta de Feixes la encontramos pasada la Coll de Guix y Coll de Cabra, en la vertiente norte de la Sierra de Orpinell, en la zona conocida como Plana de Feixes, uno de los puntos más altos de la sierra. Desde allí, la vista abarca la sierra de Montserrat y los castillos de Claramunt y Miralles. Esta casa, una de las más importantes del municipio de Orpi, formaba un conjunto arquitectónico con edificaciones anexas destinadas a tareas agrícolas y ganaderas. Hoy solo quedan ruinas, pero sus muros aún transmiten la fuerza e importancia que tuvieron a lo largo de la época medieval y hasta tiempos más modernos, especialmente durante el siglo XV.
Perdemos altura por pistas que bajan con fuerte pendiente hacia una explotación de áridos, y a partir de aquí iniciamos un descenso rápido y cómodo hasta el cementerio de Carme. Desde allí enlazamos con un sendero que nos conduce a las vistas de la Torre de Claramunt y del castillo de Claramunt. A continuación, atravesamos unos planos muy bonitos, desde donde disfrutamos de una panorámica espectacular que se extiende desde el cerro donde se alza el castillo de Claramunt hasta la sierra de Montserrat. Desde este punto, encaramos la cresta de la Montaña de Vilaseca hasta volver al punto de salida.
Marzo de 2025
CENTROS DE INTERES
Barraques de Vinya. Museo Molino Papelero de Capellades. Santa Maria de Capellades. Monestir de Sant Quintí de Mediona. Sant Quintí de Mediona. Sant Joan de Mediona. Santa Maria d’Orpinell
Una ruta fascinante que atraviesa dos comarcas, la Anoia y el Penedés, y nos descubre vestigios de otros tiempos. El Castillo de Mediona y el despoblado de Orpinell, hoy casi irreconocibles, son testigos silenciosos de un pasado rico y lleno de vida: masías abandonadas, bancales antiguos y barracas escondidas entre el verde de los árboles y la hiedra que las va engullendo poco a poco. Cada rincón cuenta la historia de quienes habitar... Castillo de Mediona y despoblado de Orpinell
Una ruta fascinante que atraviesa dos comarcas, la Anoia y el Penedés, y nos descubre vestigios de otros tiempos. El Castillo de Mediona y el despoblado de Orpinell, hoy casi irreconocibles, son testigos silenciosos de un pasado rico y lleno de vida: masías abandonadas, bancales antiguos y barracas escondidas entre el verde de los árboles y la hiedra que las va engullendo poco a poco. Cada rincón cuenta la historia de quienes habitaron este territorio, dejando un recuerdo vivo de comunidades que vivieron intensamente estos paisajes.
Desde la iglesia de Vilanova d’Espoia, perdemos altura hacia la llera del río de Agost, combinando senderos y pistas. En el horizonte, la silueta dentada del macizo de Montserrat nos acompaña a lo largo del recorrido desde distintos ángulos. Justo después de salir del río, en el Pla de la Garsa, encontramos una barraca de piedra seca de gran volumen y altura, en perfecto estado de conservación, donde se puede estar cómodamente de pie. Estas construcciones, junto con los viñedos –extensos en el Penedés pero también presentes en la Anoia– aparecen a lo largo de todo el recorrido. Algunas se conservan en muy buen estado, mientras que otras caen en el abandono debido al desuso de antiguas viñas o cultivos en zonas más montañosas.
En Coll de Frígols, con Capellades en el horizonte, un sendero nos baja hasta el pueblo, conocido por su larga tradición papelera que se remonta al siglo XVII. Durante los siglos XVIII y XIX, Capellades se convirtió en uno de los centros papeleros más importantes de España. Hoy encontramos empresas históricas de papel y el Museo del Molí Paperer, ubicado en un antiguo molino del siglo XVIII, que muestra la historia y las técnicas de la producción papelera tradicional.
Mientras subimos hacia el cementerio, podemos disfrutar de diversos picos lejanos como la Tossa d’Alp o el Puigllançada al norte y, remontando hacia las partes altas de las Montañas de Cabrera, el macizo de Montserrat se alza majestuoso sobre la llanura del sur, salpicada de pueblos que la animan. La frondosa arboleda es otro elemento común del trayecto: pinares abundantes en las vertientes fronterizas entre la Anoia y el Alt Penedés, con parcelas de tierras cultivables y viñedos que dejan al descubierto la diversidad del paisaje.
Cayemos en picado hacia la llanura del Penedés, densamente ocupada por viñedos y limitada al este por los relieves de Collserola, identificable por la torre Foster, y por el macizo del Garraf. Pedaleamos entre viñedos, descendiendo a veces hacia los fondos antes de remontar nuevamente hacia el llano. A las vistas de Sant Quintí de Mediona hacemos un desvío para evitar llegar por asfalto. En el pueblo destaca el antiguo priorato benedictino, fundado en el siglo XI, que jugó un papel clave en la vida religiosa, social y económica durante la Edad Media. Hoy todavía se pueden ver vestigios de esta historia en la iglesia parroquial, la Rectoría Vieja y la Plaza de los Abuelos.
Subimos hacia el congosto de la Riera de Mediona, un estrecho paso que separa Sant Quintí de Sant Joan de Mediona. Pedaleamos por un camino que sobrevuela el congosto por la margen izquierda, junto a las vertientes de Roca Aguilera. De repente, una imagen impactante capta la mirada: en pleno congosto se alza el Castillo de Mediona. Esta fortaleza medieval, con orígenes en los siglos X-XI, servía para controlar el territorio y proteger las rutas comerciales que atravesaban el valle. Su estructura está formada por muros robustos de piedra y una torre de vigilancia, y a pesar de los años y los episodios de guerra y abandono, conserva gran parte de su carácter defensivo, con almenas y elementos arquitectónicos típicos de la Edad Media.
Cuando dejamos atrás el congosto, Sant Joan de Mediona nos da la bienvenida. Comenzamos un largo recorrido por crestas y vaguadas que rodean la sierra de Orpinell, pedaleando entre pinares frondosos y antiguos bancales donde barracas de viña abandonadas nos hablan de antiguos habitantes y masías engullidas por la hiedra.
A medida que avanzamos, aparecen a la vista testimonios de otros tiempos: el núcleo abandonado de Orpinell y la Casa Alta de Feixes. Orpinell, antigua quadra del término de Mediona, conserva muros de su iglesia románica, documentada desde 1299. En el siglo XVI, la custodiaban los ermitaños deodatos, y el culto se mantuvo hasta 1885, dejando atrás un pasado de vida y comunidad.
La Casa Alta de Feixes la encontramos pasada la Coll de Guix y Coll de Cabra, en la vertiente norte de la Sierra de Orpinell, en la zona conocida como Plana de Feixes, uno de los puntos más altos de la sierra. Desde allí, la vista abarca la sierra de Montserrat y los castillos de Claramunt y Miralles. Esta casa, una de las más importantes del municipio de Orpi, formaba un conjunto arquitectónico con edificaciones anexas destinadas a tareas agrícolas y ganaderas. Hoy solo quedan ruinas, pero sus muros aún transmiten la fuerza e importancia que tuvieron a lo largo de la época medieval y hasta tiempos más modernos, especialmente durante el siglo XV.
Perdemos altura por pistas que bajan con fuerte pendiente hacia una explotación de áridos, y a partir de aquí iniciamos un descenso rápido y cómodo hasta el cementerio de Carme. Desde allí enlazamos con un sendero que nos conduce a las vistas de la Torre de Claramunt y del castillo de Claramunt. A continuación, atravesamos unos planos muy bonitos, desde donde disfrutamos de una panorámica espectacular que se extiende desde el cerro donde se alza el castillo de Claramunt hasta la sierra de Montserrat. Desde este punto, encaramos la cresta de la Montaña de Vilaseca hasta volver al punto de salida.
Marzo de 2025
CENTROS DE INTERES
Barraques de Vinya. Museo Molino Papelero de Capellades. Santa Maria de Capellades. Monestir de Sant Quintí de Mediona. Sant Quintí de Mediona. Sant Joan de Mediona. Santa Maria d’Orpinell